JONA. –El
novio. –Se rió.
ALEX. –Sobre
todo eso…
JONA.
–Mierda, lo olvidé, Alex, lo siento, en serio.
ALEX.
–Da igual, ¿vale? Déjalo, Jonathan. Alice, ¿es Mark el que quiere hablar?
ALICE.
–Sí…
ALEX. -¿Dónde
está?
JONA. -¿Quieres
que vaya contigo?
ALEX. –No Jonathan, déjame.
ALEX. –No Jonathan, déjame.
JONA.
–Pero, ¿qué te pasa?
----------------------------------------------
ALEX. -¿Qué me
pasa?
JONA. –Eso me
pregunto yo. Antes estabas muy bien, y ahora dices que te deje.
ALEX. –Haber, son
mis cosas, a ti, ni te va ni te viene.
JONA. –Vale, Alex,
vale.
ALEX. –Pues vale.
Alice, ¿dónde está Mark?
ALICE. -¿En serio
quieres hablar con él?
ALEX. –Claro que sí.
ALEX. –Claro que sí.
ALICE. -¿Quieres
que te acompañe?
ALEX. –No hace
falta, en serio.
ALICE. -¿Y Jona?
Él
yo, nos miramos. Miré rápidamente a Alice.
ALEX. –Menos aún.
ALICE. –Haber lo
que haces. Me dijo que estaría esperándote en el lugar donde les…
ALEX. –Vale, luego
te cuento.
Fui a abrazarla. Me dio un beso en la
mejilla y miré a Jona.
ALEX. –Adiós.
Me fui alejando. Vi de reojo como Alice y
Jona entablaban una conversación. Me daba igual. Yo iba a pasar de Jona, no
quería que ningún chico más me hiciese daño.
[Narra Jona]
Me quedé un poco extrañado con el comportamiento de Alex.
Antes en el pasillo estaba tan bien… Como me gustaría haberla besado. Era
guapísima. Y parece segura de sí misma. ¿Qué la habrá hecho ese Mar del que
hablaban para que rompieran? No sé.
ALICE. -¿En qué piensas?
JONA. –En Alex. No sé que la he hecho para que esté así conmigo.
ALICE. –No la has hecho nada. Sólo es que le gustas.
JONA. –No le gusto. Me lo acaba de demostrar ahora mismo.
ALICE. –Jona, sí que le gustas. Pero no cree que ella te guste. Es
más, piensa que eres el típico chico que se lía con todas. No quiere que la
hagan daño otra vez. Hoy, ha roto con Mark, su ex.
JONA. -¿Y por qué la ha dejado?
ALICE. –¡Qué la va a dejar! Ha sido ella.
JONA. -¿Ella? ¿Entonces no le quiere?
ALICE. –Sí que le
quiere, pero hoy le ha pillado liándose con su mayor enemiga, y han cortado. Y
a saber que le dirá ahora…
JONA. –Dios. No sé
qué decir…
ALICE. –No digas
nada. Jona, creo que eres el chico que ella busca. Haber no te conozco de nada,
pero, me has caído bien. Y por lo poco que ella me cuenta, y lo que yo pienso
de ti, creo que tú la harías feliz.
JONA. –¿Tú crees?
No sé… Ha estado muy fría conmigo.
ALICE. –Por lo que
te he dicho. ¿Pero a ti, Alex te gusta?
JONA. –No, bueno,
un poco.
ALICE. –Vamos, que
te gusta mucho.
JONA. –Sí, bueno.
ALICE. –Pues lucha
por ella, Jona.
Alice me estaba empezando a caer genial.
Me entendía, y me aconsejaba para estar con Alex. Era una chica
genial.
[Narra Alex]
Llegué al lugar donde Susan y Mark se
estaban liando. Mi mente recordó como en unos pocos segundos mi cara se llenó
de lágrimas. “Eres la mejor, Susan, besas de maravilla.” Mi mente no lo
podía olvidar. Tres meses, han pasado. Y se han ido a la mierda por Susan.
¿Cómo podía haber gente así? Una relación, es cosa de dos, no de tres. Me decía
Mark siempre. Mark, ¿cómo me pudo engañar? En fin, no lo entiendo.
ALEX.
-¿Mark?
MARK.
–Alex, te estaba esperando.
ALEX.
– ¿Qué quieres?
MARK.
–A ti, Alex. Te quiero. Y lo siento. Me he equivocado. No quiero nada con
Susan.
ALEX.
– ¿Lo dices en serio?
MARK. –Sí, lo siento.
Mark se acercó a mí,
me puso las dos manos alrededor de la cintura, y junto sus labios contra los
míos. El beso fue lento y bonito. Sus labios estaban templados. Se separó un
par de milímetros, y me mordió el labio inferior.
ALEX. –Mark… Para. Esto no está bien.
Él se separó pocos
centímetros y me miró incrédulo.
MARK. –¿Por qué no? Volvamos, Alex.
ALEX. –Mark, dije que no. –Dije separándole de mí y alzando la voz.
En ese momento, Alice
y Jona aparecieron.
ALICE. –Alex…
Corrí hacia Alice, me
puse detrás de ella. Miré a Jona. Él me estaba mirando con cara de pena.
JONA. –Alex, ¿qué ha pasado?
ALEX. –Na… Nada, Jona, tranquilo.
MARK. –Se que te ha gustado, Alex, no lo niegues.
ALEX. –Nunca. Mark, déjame ya.
JONA. –Alex, ¿qué ha pasado?
ALEX. -¡Nada, Jona, déjalo!
ALICE. – ¿Te ha besado?
Yo no contesté,
simplemente la miré. Ella me entendió.
ALICE. –Mark, déjala en paz. Ella no te quiere, ¿vale? Déjala hacer su vida.
Eres demasiado falso, y ella demasiado buena para ti.
MARK. –Pues sí que se dejó besar. Además, tú ¿quién te crees que eres para
opinar sobre su vida? Déjala, Alice, tú no eres nadie importante.
En ese momento, miré a
Jona. Su cara daba miedo. Se le veía la
ira en los ojos. De repente, se separó de mi lado. Empujó a Mark contra la
pared, y le amenazó.
JONA. –Cómo vuelvas a decirla algo a Alice, o hacerla algo a Alex, tú y yo
vamos a hablar muy seriamente, ¿entendido?
Jona le soltó, y se
fue. Él, era bastante fuerte comparado con Mark.
Corrí detrás de Jona y
le paré.
ALEX. –Jona, ¿cómo se te ocurre decirle eso? Déjale, ¿vale? Déjale en paz.
JONA. -¿Qué? Alex, te volvería a mentir. Ese tío es un mujeriego.
ALEX. -¿Y tú, quien eres para decir si es un mujeriego o no? No eres nadie,
Jona.
JONA. –Alex, ¿no lo ves? Sólo te quiere por el interés.
ALEX. –Tú no lo sabes. Tú no sabes nada de mi vida. Ni nunca lo sabrás.
JONA. –Alex, ¡que conozco a los tíos! Y sé como son.
ALEX. –Jona, tú no conoces a Mark como yo. No sabes como es.
JONA. –Dejémoslo Alex. Por lo menos, me podrías haber dado las gracias por
defenderte…
ALEX. –Gra… Gracias. Pero, no te metas en mi vida.
JONA. -¿Pero me quieres decir que te pasa ahora conmigo, Alex?
ALEX. –Nada, Jona.
JONA. –Alex, se que te pasa algo, jod*r.
Miré hacia abajo, no
podía mirarle a la cara. En unas pocas horas, Jona me había empezado a gustar.
No quería. No quería que él me gustara. Sentí como una pequeña lágrima recorría
mi rostro, hasta que desaparecía en mi barbilla. Jona lo notó, y me cogió la
cara delicadamente con sus dos manos.
JONA. -¿Qué te pasa, preciosa?
Le miré a los ojos y
luego aparté la mirada hacia mi derecha.
ALEX. –Na… Nada, Jona, déjalo.
Jona me giró la cara
para verme bien. Acercó su cara a la mía, juntó su frente contra la mía y me
dijo:
JONA. –No estés mal, pequeña. Sólo nos conocemos de hace unas horas, pero…
ALEX. -¿Pero?
Jona me miró con sus
ojos verdes pardos, una sonrisilla se formó en su boca. Cerré los ojos, ya
sabía que significaba esa sonrisa. Juntó sus labios con los míos, y los dos nos
fundimos en un beso. Fue corto, el primero. Se separó, y me volvió a mirar.
JONA. –Pero me gustas.
Me volvió a besar.
Esta vez el beso fue más largo. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y él
las suyas en mi cintura. Sus labios estaban fríos. Después de unos segundos,
nos separamos para respirar.
ALEX. –Tú… Tú a mi también, Jona.
-----------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario