Te quiero.

Eres mi ASDFGHJKLÑ de todos los días, pequeño.

Eres mi sonrisa número:

sábado, 20 de abril de 2013

"STAY STRONG" CAPÍTULO 8. “DEMASIADAS COSAS.”


Jona me miró con sus ojos verdes pardos, una sonrisilla se formó en su boca. Cerré los ojos, ya sabía que significaba esa sonrisa. Juntó sus labios con los míos, y los dos nos fundimos en un beso. Fue corto, el primero. Se separó, y me volvió a mirar.
JONA. –Pero me gustas.
Me volvió a besar. Esta vez el beso fue más largo. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y él las suyas en mi cintura. Sus labios estaban fríos. Después de unos segundos, nos separamos para respirar.
ALEX. –Tú… Tú a mi también, Jona.

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Jona me miró y me sonrió, yo me reí. Nos separamos, y vimos que Alice nos miraba con una sonrisa. Se acercó a Jona y chocó los cinco. 

ALEX. -¿Qué me he perdido? 

Los tres reímos. 

ALICE. -Nada, que Jona no te hubiera dicho nada sí yo no se lo hubiera aconsejado. 

JONA. -Pero Alice, cállate. 

Los dos rieron, yo simplemente crucé los brazos. Me miraron, y siguieron riendo, yo me uní a ellos. A los pocos segundos, los tres nos dimos cuenta de que Mark estaba mirándonos. 

MARK. -Ten cuidado con este chaval, Alex, yo sólo te aviso. 

JONA. -Déjala en paz. 

MARK. -Sólo te aviso, Alex. 

Mark se fue, yo miré a Jona, y le sonreí tímidamente. Alice nos miró. 

ALICE. -¡Que monos!
ALEX. –Alice, eres boba.
ALICE. -¡Pero sois adorables! Y todo en un mismo día.

Yo recordé todo lo que había pasado en una mañana. Lo primero que recordé fue como Susan y Mark se besaban. No me importaba… En realidad, sí, pero, ¿qué podía hacer yo? Susan quería que yo lo pasara mal, pero en fin, yo ahora quería ser feliz, sin Mark y con… Jona. En serio, Jona, ¿cómo ha podido pasar? Él, es un “chico malo”, pasa de todo lo que le rodea, tengo miedo. Miedo de que me hagan daño otra vez.  ¿Y yo? En realidad, ¿yo que soy? Una estudiante de 15 años, cursando el 3º curso de la ESO, tengo miedo a enamorarme, a que me hagan daño. Tengo miedo a cambiar, a que todos me dejen sola, a que se cansen de mí. Tengo miedo a todo un poco. Ya lo sé, suena patético. Pero… ¿qué voy a hacer si no? Ya no puedo cambiar, no sé, igual sí, pero… No. No cambiaré. Y menos para agradar a gente que no le gusta mi manera de ser. Seguí pensando. Recordé mi mala noticia del día, cuando fui al médico. Era diabética, es extraño, me tienen que operar, por eso. Mi cara cambió y Alice y Jona se dieron cuenta.

JONA. –¿Qué pasa, preciosa? –Él, me seguía abrazando.
ALEX. – Nada…
ALICE. –¿Mark?
ALEX. -¿Qué? No, claro que no.
JONA. –¿Entonces?

Miré a Alice.

ALEX. –Médico.
ALICE. –Mierda. Demasiadas cosas en un mismo día, pequeña.
JONA. –¿Qué ha pasado?
ALICE. –¿Se lo digo?
ALEX. –Claro. Luego nos vemos mejor, no estoy de humor, adiós chicos.


[Narra Jona.]

¿Qué quería decir Alex con “médico”?

ALICE. –Mierda. Demasiadas cosas en un mismo día, pequeña.
JONA. –¿Qué ha pasado?
ALICE. –¿Se lo digo?
ALEX. –Claro. Luego nos vemos mejor, no estoy de humor, adiós chicos.

Alex se fue hacia el centro y la perdí de vista.

JONA. –¿Qué la ha pasado?
ALICE. –Que la tienen que operar.
JONA. –¡¿Qué?! Pero, ¿por qué? ¿Qué la ha pasado?
ALICE. –Eh, tranquilo, todo saldrá bien. Todavía no me ha dicho, pero muy malo creo que no será. Antes, cuando vino, más que triste parecía enfadada…
JONA.  –Voy a hablar con ella.
ALICE. –No, Jona. Ahora no. Después, si tienes alguna clase con ella, lo hablas o si no, la esperas a la salida. Tú mismo has visto cómo se ha ido.
JONA. –¿Y es por la operación?

Alice se me quedó mirando. La entendí. Los dos teníamos dudas de si era solo por la operación o no.

ALICE. –Luego hablaré con ella, tenemos plástica ahora las dos juntas.
JONA. –Vale. Que…
ALICE. –Dime.
JONA. –Que a mi me gustaría llamarla luego. ¿Tienes su numero?
Alice me sonrió.
ALICE. –Claro. –Alice sacó un pequeño papel y apuntó el número de teléfono de Alex. –Aquí tienes.
JONA. –Muchas gracias.

Los dos sonreímos. 

domingo, 7 de abril de 2013

"STAY STRONG" CAPÍTULO 7. “PELEAS INNECESARIAS.”


JONA. –El novio. –Se rió.
ALEX. –Sobre todo eso…
JONA. –Mierda, lo olvidé, Alex, lo siento, en serio.
ALEX. –Da igual, ¿vale? Déjalo, Jonathan. Alice, ¿es Mark el que quiere hablar?
ALICE. –Sí…
ALEX. -¿Dónde está?
JONA. -¿Quieres que vaya contigo?
ALEX. –No Jonathan, déjame.
JONA. –Pero, ¿qué te pasa?

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ALEX. -¿Qué me pasa?
JONA. –Eso me pregunto yo. Antes estabas muy bien, y ahora dices que te deje.
ALEX. –Haber, son mis cosas, a ti, ni te va ni te viene.
JONA. –Vale, Alex, vale.
ALEX. –Pues vale. Alice, ¿dónde está Mark?
ALICE. -¿En serio quieres hablar con él?
ALEX. –Claro que sí.
ALICE. -¿Quieres que te acompañe?
ALEX. –No hace falta, en serio.
ALICE. -¿Y Jona?

Él  yo, nos miramos. Miré rápidamente a Alice.

ALEX. –Menos aún.
ALICE. –Haber lo que haces. Me dijo que estaría esperándote en el lugar donde les…
ALEX. –Vale, luego te cuento.

Fui a abrazarla. Me dio un beso en la mejilla y miré a Jona.

ALEX. –Adiós.

Me fui alejando. Vi de reojo como Alice y Jona entablaban una conversación. Me daba igual. Yo iba a pasar de Jona, no quería que ningún chico más me hiciese daño.

[Narra Jona]

Me quedé un poco extrañado con el comportamiento de Alex. Antes en el pasillo estaba tan bien… Como me gustaría haberla besado. Era guapísima. Y parece segura de sí misma. ¿Qué la habrá hecho ese Mar del que hablaban para que rompieran? No sé.

ALICE. -¿En qué piensas?
JONA. –En Alex. No sé que la he hecho para que esté así conmigo.
ALICE. –No la has hecho nada. Sólo es que le gustas.
JONA. –No le gusto. Me lo acaba de demostrar ahora mismo.
ALICE. –Jona, sí que le gustas. Pero no cree que ella te guste. Es más, piensa que eres el típico chico que se lía con todas. No quiere que la hagan daño otra vez. Hoy, ha roto con Mark, su ex.
JONA. -¿Y por qué la ha dejado?
ALICE. –¡Qué la va a dejar! Ha sido ella.
JONA. -¿Ella? ¿Entonces no le quiere?
ALICE. –Sí que le quiere, pero hoy le ha pillado liándose con su mayor enemiga, y han cortado. Y a saber que le dirá ahora…
JONA. –Dios. No sé qué decir…
ALICE. –No digas nada. Jona, creo que eres el chico que ella busca. Haber no te conozco de nada, pero, me has caído bien. Y por lo poco que ella me cuenta, y lo que yo pienso de ti, creo que tú la harías feliz.
JONA. –¿Tú crees? No sé… Ha estado muy fría conmigo.
ALICE. –Por lo que te he dicho. ¿Pero a ti, Alex te gusta?
JONA. –No, bueno, un poco.
ALICE. –Vamos, que te gusta mucho.
JONA. –Sí, bueno.
ALICE. –Pues lucha por ella, Jona.

Alice me estaba empezando a caer genial. Me entendía, y me aconsejaba para estar con Alex. Era una chica 
genial.

[Narra Alex]

Llegué al lugar donde Susan y Mark se estaban liando. Mi mente recordó como en unos pocos segundos mi cara se llenó de lágrimas. “Eres la mejor, Susan, besas de maravilla.” Mi mente no lo podía olvidar. Tres meses, han pasado. Y se han ido a la mierda por Susan. ¿Cómo podía haber gente así? Una relación, es cosa de dos, no de tres. Me decía Mark siempre. Mark, ¿cómo me pudo engañar? En fin, no lo entiendo. 

ALEX. -¿Mark?
MARK. –Alex, te estaba esperando.
ALEX. – ¿Qué quieres?
MARK. –A ti, Alex. Te quiero. Y lo siento. Me he equivocado. No quiero nada con Susan.
ALEX. – ¿Lo dices en serio?
MARK. –Sí, lo siento.

Mark se acercó a mí, me puso las dos manos alrededor de la cintura, y junto sus labios contra los míos. El beso fue lento y bonito. Sus labios estaban templados. Se separó un par de milímetros, y me mordió el labio inferior.

ALEX. –Mark… Para. Esto no está bien.

Él se separó pocos centímetros y me miró incrédulo.

MARK. –¿Por qué no? Volvamos, Alex.
ALEX. –Mark, dije que no. –Dije separándole de mí y alzando la voz.

En ese momento, Alice y Jona aparecieron.

ALICE. –Alex…

Corrí hacia Alice, me puse detrás de ella. Miré a Jona. Él me estaba mirando con cara de pena.
JONA. –Alex, ¿qué ha pasado?
ALEX. –Na… Nada, Jona, tranquilo.
MARK. –Se que te ha gustado, Alex, no lo niegues.
ALEX. –Nunca. Mark, déjame ya.
JONA. –Alex, ¿qué ha pasado?
ALEX. -¡Nada, Jona, déjalo!
ALICE. – ¿Te ha besado?

Yo no contesté, simplemente la miré. Ella me entendió.

ALICE. –Mark, déjala en paz. Ella no te quiere, ¿vale? Déjala hacer su vida. Eres demasiado falso, y ella demasiado buena para ti.
MARK. –Pues sí que se dejó besar. Además, tú ¿quién te crees que eres para opinar sobre su vida? Déjala, Alice, tú no eres nadie importante.

En ese momento, miré a Jona.  Su cara daba miedo. Se le veía la ira en los ojos. De repente, se separó de mi lado. Empujó a Mark contra la pared, y le amenazó.

JONA. –Cómo vuelvas a decirla algo a Alice, o hacerla algo a Alex, tú y yo vamos a hablar muy seriamente, ¿entendido?

Jona le soltó, y se fue. Él, era bastante fuerte comparado con Mark.
Corrí detrás de Jona y le paré.

ALEX. –Jona, ¿cómo se te ocurre decirle eso? Déjale, ¿vale? Déjale en paz.
JONA. -¿Qué? Alex, te volvería a mentir. Ese tío es un mujeriego.
ALEX. -¿Y tú, quien eres para decir si es un mujeriego o no? No eres nadie, Jona.
JONA. –Alex, ¿no lo ves? Sólo te quiere por el interés.
ALEX. –Tú no lo sabes. Tú no sabes nada de mi vida. Ni nunca lo sabrás.
JONA. –Alex, ¡que conozco a los tíos! Y sé como son.
ALEX. –Jona, tú no conoces a Mark como yo. No sabes como es.
JONA. –Dejémoslo Alex. Por lo menos, me podrías haber dado las gracias por defenderte…
ALEX. –Gra… Gracias. Pero, no te metas en mi vida.
JONA. -¿Pero me quieres decir que te pasa ahora conmigo, Alex?
ALEX. –Nada, Jona.
JONA. –Alex, se que te pasa algo, jod*r.

Miré hacia abajo, no podía mirarle a la cara. En unas pocas horas, Jona me había empezado a gustar. No quería. No quería que él me gustara. Sentí como una pequeña lágrima recorría mi rostro, hasta que desaparecía en mi barbilla. Jona lo notó, y me cogió la cara delicadamente con sus dos manos.

JONA. -¿Qué te pasa, preciosa?

Le miré a los ojos y luego aparté la mirada hacia mi derecha.

ALEX. –Na… Nada, Jona, déjalo.

Jona me giró la cara para verme bien. Acercó su cara a la mía, juntó su frente contra la mía y me dijo:

JONA. –No estés mal, pequeña. Sólo nos conocemos de hace unas horas, pero…
ALEX. -¿Pero?

Jona me miró con sus ojos verdes pardos, una sonrisilla se formó en su boca. Cerré los ojos, ya sabía que significaba esa sonrisa. Juntó sus labios con los míos, y los dos nos fundimos en un beso. Fue corto, el primero. Se separó, y me volvió a mirar.
JONA. –Pero me gustas.

Me volvió a besar. Esta vez el beso fue más largo. Yo puse mis manos alrededor de su cuello y él las suyas en mi cintura. Sus labios estaban fríos. Después de unos segundos, nos separamos para respirar.

ALEX. –Tú… Tú a mi también, Jona.

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jueves, 4 de abril de 2013

"STAY STRONG" CAPÍTULO 6. “PENSAMIENTOS.”


Jona se acercó me dio un beso en la mejilla, y yo inconscientemente le di otro. Me miró, su cara estaba a milímetros de la mía, me sonrió, le sonreí, y, aun que no quería, me separé.

JONA. –Adiós Alex.
ALEX. –Adiós, Jona.
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ALICE. –Aquí hay amor, uoh, uoh, aquí hay amor.
ALEX. –Callate, anda…
ALICE. – Oh, dios. Te gusta el nuevo.
ALEX. –Un poco solo, pero que yo a Jona no le gusta, boba.
ALICE. –No, que va. Por eso te da besos en la mejilla, y porque no te has dejado, porque iba directo…
ALEX. –Vale, Alice, ya.

El timbre tocó y nos fuimos cada una a nuestra clase, la mía, Matemáticas, y la de Alice, Música.
Entré en clase, Carlos, el profesor, todavía no había llegado, y me fui a hablar con Ruth y Estela.

RUTH. –Hay dos chicos nuevos en el instituto. Creo que son dos hermanos y se apellidan Reeve.
ESTELA. –Yo he hablado con la chica, se llama Melany, es muy maja.
ALEX. –A mi me ha tocado en Lengua y en Ciencias al lado de su hermano, Jonathan, es un poco… No sé, chulo y pasota.
RUTH. –Pero es guapo.
ALEX. –Ui si, no veas…

Las tres nos reímos, y nos fuimos cada una a nuestro sitio, cuando entró Carlos.
Abrí mi libro de matemáticas, y mi cuaderno. Dios, matemáticas, las odio. Y más el tema que estamos dando. ¿De qué me sirve a mí, saber el área del cuadrado o del triángulo y demás? ¿O el volumen? En fin, lo que menos me gustaba es la geometría. Pero, tenía que estudiarlo. Cómo a mi madre se la da muy bien las matemáticas, se piensa que a mí también. Pues no. En fin, madres.

CARLOS. –Señorita Jones, ¿has hecho los deberes?
ALEX. –Sí, menos el 24 de la página 128.

Carlos siguió preguntando a toda la clase si había hecho los deberes.
Las puertas de la clase de matemáticas, son translúcidas, es decir, como todas. Alguien pasó, me pareció que era Jona. Vale, Alex, ya. Deja de interesarte por él, no siente nada por ti.

ALEX. –Carlos, ¿puedo ir al lavabo? Me he mareado…
CARLOS. –Claro, tomate tu tiempo.
ALEX. –Gracias.
Me levanté, fui despacio hasta la puerta, y salí. Efectivamente, era Jona.
JONA. -¿A dónde vas?
ALEX. –Al baño, me he mareado.
JONA. –Ya, claro. Tú no tienes cara de haberte mareado.
ALEX. –Y tú, ¿cómo lo sabes?
JONA. –Lo sé. Y sé cómo sería esa cara, y también… -Jona se rió, y sonrió. Oh dios, otra vez, su sonrisa pícara, me encantaba.-
ALEX. – ¿También qué? –Le sonreí.-
JONA. –Nada, nada.
ALEX. –Di.
JONA. – ¿Puedo hacer una cosa?
ALEX. – ¿El qué?
JONA. –Nada. –Se rió y dejó ver esos preciosos dientes blancos.-Vete al baño, no sea que te marees mas.
ALEX. –No estoy mareada, Jona dímelo. –Le di un suave golpe en el pecho.
JONA. –Ahora no te lo digo, por pegarme.
ALEX. –Pero que no te he hecho daño, jolines. Dímelo.
JONA. –Ven, es un secreto.
Le sonreí. Me quedé petrificada. Él me cogió del brazo, y me acercó hacia él.
JONA. –Te vas a quedar con la intriga de saberlo. –Me susurró y se rió. –Preciosa.
Me besó en la mejilla. Le miré, y levanté las cejas. Él, me mató con su sonrisa.
ALEX. –No vale, dímelo ya, venga.
JONA. –Mucho insistes, ¿por qué será?
Se dio la vuelta, se disponía a ir, pero, le agarré del brazo. Le llevé a un rincón del pasillo.
ALEX. –Dímelo, venga.
JONA. –Mucha confianza en un solo día estas cogiendo conmigo, eh.
ALEX. -¿Me estás vacilando? Tú sí que tienes confianza, en fin.
JONA. –Eh, eh, que era broma, boba.
ALEX. –Ah. –Le eché una mirada matadora.
JONA. –En el recreo hablamos, anda.
ALEX. Pues adiós.
JONA. –No te me piques. –Me dio otro beso en la mejilla y se fue.

Yo me fui al baño. Me miré al espejo. Estaba roja. Sentí su aliento en mi cara. Al recordarlo sentí pequeñas mariposas. En serio, ¿Jona me gustaba de verdad? Era el típico chico pasota, que se lía con todas. Dios, demasiadas emociones en un mismo día. El médico, Mark… Ahora Jona… Y el día todavía no había acabado. He pasado dos horas con Jona, y me ha hecho olvidar todo lo demás. Igual si que me gusta de verdad. Pero, ¿qué digo? Si me gusta, me olvidaré de él. No voy a sufrir más por tíos.
Me eché el agua fría en la cara. Esperé un par de minutos y volví a clase. Llamé a la puerta.

ALEX. -¿Se puede?
CARLOS. –Claro. ¿Estás mejor?
ALEX. -Sí, gracias por preguntar. –Dije yendo a mi sitio.
Llegué, me senté, y escuché a Carlos. 
CARLOS. –Cómo iba diciendo, las figuras semejantes son aquellas que tienen la misma forma, aunque el tamaño sea distinto.

Dios, no puedo. Odio la geometría. Es difícil, no lo entiendo, como a uno que yo se me. Dios, otra vez Jona se me vino a la mente. Era tan… no sé, era genial. Me olvidaba de todo cuando estaba a su lado. Solo quería que el tiempo se parara, y que todo fuera perfecto. No sé por qué, en el descanso entre las clases, me aparté. Quería que me besara, pero también tenía miedo. ¿De qué? No sé, bueno sí que lo sé. De ilusionarme otra vez. Nada es para siempre. Me he dado cuenta. ¿Pero, y si él me quiere? ¿Y si también quería besarme? ¡Qué digo! Claro que no. Ya estoy otra vez, con ilusiones. ¿Para qué? Para llevarme otro golpe. No quiero, no quiero nada, ya estoy cansada de llevármeles continuamente.
Seguí pensando hasta que tocó. Recogí mis cosas, y fui a mi taquilla. Cogí mi bocadillo, y mi zumo y fui hacia la taquilla de Alice.

ALEX. -¿Estás?
ALICE. –Sí, vamos.

Salimos al patio, el sol nos daba en la cara. Nos pusimos una mano en forma de visera para cubrirnos los ojos para que no nos diera el sol en ellos. Fuimos a unas escaleras que había delante de la puerta que conectaba el centro con el patio. Miramos de frente y vimos a un chico que se acercaba a nosotras. Estaba segura de que era él. Jona. Una sonrisa se formó en mi cara cuando le vi.

ALEX. –Él es Jona.
ALICE. –Es guapillo.
ALEX. –Y tanto.
JONA. –Hola chicas.
ALEX. –Hola, Jona, esta es mi mejor amiga, Alice. Alice, este es Jona.
ALICE. –Encantada. –Se dieron dos besos.- Alex, por cierto…
ALEX. -¿Qué pasa?
ALICE. –Alguien quiere hablar contigo. Le dije que pasara de ti, pero…
JONA. –El novio. –Se rió.
ALEX. –Sobre todo eso…
JONA. –Mierda, lo olvidé, Alex, lo siento, en serio.
ALEX. -Da igual, ¿vale? Déjalo, Jonathan. Alice, ¿es Mark el que quiere hablar?
ALICE. –Sí…
ALEX. -¿Dónde está?
JONA. –¿Quieres que vaya contigo?
ALEX. –No Jona, déjame.
JONA. –Pero, ¿qué te pasa?