ALEX. -¿Cómo
quieres que me tranquilice, mamá? Esto es un asco. Adiós, y muy buenos días.
Me levanté de la silla, salí de la sala, di un portazo y me
fui al coche, y esperé a mi madre fuera.
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EMILY.
-Alexandra…
ALEX. -¿Qué?
EMILY.
-No te enfades.
ALEX. -Mamá
no estoy enfadada, para nada. Más feliz no puedo estar.
EMILY.
-Creo que tu frase tiene algo de sarcasmo… ¿Me equivoco?
ALEX. -No
mamá, no te equivocas.
EMILY. -Operarte
será lo mejor.
ALEX. -Que
vale, no me apetece hablar de eso.
Hubo un gran silencio hasta que llegamos al instituto.
Cogí la mochila, y salí del coche dando un portazo. Mi madre
bajó rápidamente la ventanilla.
EMILY.
-Alex, no te enfades conmigo…
ALEX. -No
me he enfadado contigo, mamá. Simplemente estoy molesta.
EMILY. -Verás
cómo no pasa nada, cariño. Venga, te quiero.
ALEX. -Y
yo a ti.
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ALICE. -Chiquilla,
¿dónde te metiste? –Alice, mi mejor amiga, me paró mientras iba al departamento
de mi tutor.
ALEX. -Ahora no, Alice, no estoy de humor.
ALICE.
-¿Y eso? ¿Qué ha pasado? ¿Ya te enteraste, verdad? Te dije que no era bueno.
ALEX. -¿Qué?
¿Enterarme de qué?
ALICE. -¿E? No, nada, pensé.
ALICE. -¿E? No, nada, pensé.
ALEX. -¿Qué
me he perdido?
ALICE.
-Nada, que… ¿a dónde te fuiste?
ALEX. -Al
médico. Me tienen que operar.
ALICE.
-¡¿Qué?! ¿Me estás vacilando no?
ALEX. -¿Tú
qué crees? Va en serio, Alice. Y ahora, cuéntame, de lo que me tengo que
enterar.
ALICE.
-Eso ya da igual, pero ¿cuándo te operan?
ALEX. -No
sé. Alice, dímelo ya…
ALICE.
-Es de Mark…
ALEX. -¿Qué
pasa con él?
ALICE.
-Se ha liado con otra.
ALEX. -Claro,
Alice, claro. Venga, deja de mentirme con el mismo tema. ¿Tanto te molesta que
salga con él, o qué?
ALICE.
-Alex, es verdad…
ALEX. -Venga,
no me mientas, y déjame en paz.
ALICE.
-Te dije que no lo querrías saber.
ALEX. -No
me hables, ya estoy cansada de tus mentiras.
ALICE.
-¿Mentiras? ¿Perdón? ¿Qué mentiras? Si esto fuera tal cosa, me lo notarías.
ALEX. -Sí,
esto es una mentira, tan gorda cómo un campanario. Sé que mi novio no te cae
bien, ¿y? No tienes ningún derecho para romper mi relación con Mark. Eso no es
de ser una mejor amiga.
ALICE.
-Me estás diciendo que no soy buena amiga?
ALEX. -Sí.
ALICE.
-Espera. ¡Jenny! Ven. Mark está saliendo con ella, con Alexandra, ¿no?
JENNY.
-Sí, pero se ha liado con otra.
ALEX. -¿Cómo
podéis ser tan falsas?
ALICE. -Alexandra, es verdad. Todo el mundo lo dice.
ALICE. -Alexandra, es verdad. Todo el mundo lo dice.
ALEX. -No
me lo puedo creer. Dejadme de mentir.
Me fui con mi cabreo a otra parte. Busqué a Mark, pero no le
encontraba por los pasillos.
De repente, me llegó un mensaje al móvil, era de un numero
oculto, ponía “Ven en 5 minutos al patio trasero derecho del instituto, te
llevarás una enorme sorpresa, por falsa.”
¿Perdón? ¿Leí bien? ¿Falsa? Decidí ir a ver qué pasaba.
Llegué al patio trasero, allí había dos alumnos. Solo pude
ver la cara de una. Mi “ex mejor amiga” de la infancia. Con la que empecé hace
6 años a llevarme mal, fatal, tras traicionarme en 5º de primaria. –Cuando
teníamos Susan y yo nueve años, éramos mejores amigas, nos contábamos todo,
pero ella me contaba menos. Un día, me castigaron un recreo, y pude salir los
últimos cinco minutos, para poder almorzar. Busqué a Susan por todas partes,
pero no la encontraba. De repente vi un trozo de abrigo morado, detrás de una
esquina, fui corriendo, para estar con ella. Antes de decirla nada, la escuché,
me llevé una gran sorpresa, mala por mi parte. En esa temporada mi enemiga a
muerte era Sonia, nos llevábamos fatal, el problema es que Susan y ella, se
llevaban muy bien. Susan la estaba contando uno de mis grandes secretos. El
novio de Sonia, era John, y yo estaba muy enamorada de él, desde los 5 años.
Solo lo sabía Susan, y se lo estaba contando a mi gran enemiga. Le dije que
cómo había podido, y me dijo que fue por contar uno de sus secretos. A esto la
respondí que no podía, pues no me contaba ninguno de ellos. Susan me dijo que
se iba a vengar.- Pero hasta ahora no había hecho nada.
Cuando la vi allí, lo primero que me pregunté fue que si
ella sería la del mensaje, la iba a decir algo, pero justo con el que se estaba
besando habló.
____ -Eres
la mejor, Susan, besas de maravilla.
Mis oídos reconocieron rápidamente la voz. No lo podía,
creer, mis ojos se llenaron de lágrimas, mientras corría en dirección
contraria.
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